Los diez mandamientos del montañero

Este es un simpático mensaje enviado por "uhmo!" al grupo de noticias "es.rec.deportes.aventura".
Evidentemente se trata de una broma.


Los mandamientos del verdadero montañero (o manual del montañero egoísta).

El monte es de todos... los que ya lo han subido. A mayor número de ascensiones y por vías más difíciles, mayor cuota de propiedad.

Acampar es sinónimo de ocupar, o sea que el que primero llega a una pradera adquiere inmediatamente derechos de propiedad vitalicia sobre tal pradera. "Yo conocí este sitio antes que todos los demás, y seguro que todos los demás no lo van a saber apreciar tanto como yo".

Al llegar a un refugio deberé dar a conocer a todos los que allí hubiera mi condición lingüística y política, sin perjuicio de cualesquiera otras manifestaciones de índole religioso o nacional.

En un refugio libre, la política a emplear es la misma que en el segundo mandamiento; el que primero llega es considerado el dueño del refugio, pudiendo impedir el acceso de otros excursionistas (en lo sucesivo, putos domingueros) al mismo.

Durante la ascensión, en particular ante los encuentros con los putos domingueros, deberé hacer sobrada demostración en todo momento de mi condición física y técnica, ésto último mediante exclamaciones a voz en grito del tipo: "¡Si no hacen falta crampones, las botas se clavan bien en el hielo!".

Los putos domingueros no tienen derecho a estar en el monte, y punto. Cualquier atisbo de conversación por su parte será reconducida inmediatamente para recordarles lo pringados que son, pasando a enumerarles a continuación la lista de cosas que, a mi entender están haciendo mal, pues TODO EL MUNDO SABE que yo sé más que nadie de montaña y material, faltaría más.

Es a los montañeros de fuera del pais en que se ubican las montañas a los que corresponde en primer lugar decidir sobre aspectos como: qué pistas se deben abrir o no, toponimia de las montañas, a qué actividades económicas pueden o no dedicarse los habitantes de las zonas de montaña, cual es el mejor modo de gestionar las montañas. Las actitudes opuestas a este mandamiento serán tachadas de inmediato de cerriles y egoistas.

Nunca aceptaré desconocer un monte o un sendero ante la pregunta de un puto dominguero. En el hipotético caso de que no supiera qué responder, siempre es lo mejor salir con un "Pues yo no estoy seguro, pero he oído que...".

Un montañero de verdad no saluda. Faltaría más, que tuvieras que saludar a todos los putos domingueros que te cruzas por el camino.

10º Son los putos domingueros los que dejan toda esa basura que molesta tanto. Que yo deje estas mondas de naranja y esta lata aquí debajo de una piedra no significa nada, que yo estoy muy concienciado.

Y así todos contribuiremos a que el monte sea un lugar mucho más agradable.


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Ultima revisión: 22 de octubre de 2003 .

Miguel A. Pardo: lospicos@igijon.com