Cascadas del Ciollo

(Villarín)

UBICACIÓN

 


Situadas en pleno Occidente de Asturias, en el curso alto del río Porcia, que desemboca al Cantábrico en la playa de la Cetolleira, cerca de El Franco, se hallan estas cascadas que rompen una zona muy boscosa y solitaria, muy poco conocida de Asturias. Para acceder a ellas en coche se puede ir por la carretera As-22 que une Tapia de Casariego con Vegadeo. Saliendo de Vegadeo, subir por esa carretera, pasar el area recreativa de Piantón (una zona que linda con el río con mesas y bancos, barbacoas etc. a unos 3 Km. de Vegadeo) y seguir hasta coger cerca de Sestelo, una desviación por una pequeña carretera local  (CP-4) que pasa por pueblecitos como Couso o Añides, etc. e iría a parar otra vez a la carretera As-22, pero como a mitad de esta pequeña carretera local hay otra desviación a la derecha que va a la aldea de Villarín y otras. Debemos ir por allí hasta un edificio medio en ruinas que era una antigua escuela. Allí o antes si no llegamos bien, debemos preguntar a algún lugareño, porque la entrada para acceder al camino que nos lleva a las cascadas sale de la misma carretera y es muy dificil de ver, deben indicárnosla (en la zona todo el mundo las conoce, no hay problema).

Concejo de Castropol

Mapas: Militar 9-4; MOPT 25 (Ver detalle de mapa)

ITINERARIO

Nada más coger el camino en la misma carreterina, nos adentramos en un frondoso bosque de haya, roble y castaño, muy cerrado, por donde iremos bajando la ladera que nos lleva a la cuenca del río por diversos caminos bien marcados y en una media hora más o menos llegamos al curso de un agua limpísima y cristalina que ha tallado la roca del fondo del valle con caprichosas y espectaculares formas. Seguimos el curso del río por la izquierda, pasando bañeras y cascadas menores y muy vistosas hasta que nos separamos un poco del río a la izquierda para bordear un contrafuerte de la ladera, dando luego otro giro a la derecha volvemos a encontrarnos con el río y seguimos un poco como contracorriente, hacia atrás, hasta encontrarnos con la cascada mayor, espectacular en su belleza, no tanto por sus dimensiones como por el entorno boscoso, solitario y bucólico donde está encuadrada. En total tardamos una hora y cuarto u hora y media en la ida y cerca de dos horas en la vuelta (tener en cuenta que la vuelta es por el mismo sitio, cuesta arriba)